Cogió el campesino las semillas y con cariño les pidió que le dieran buen trigo, a lo que ellas contestaron: buen hombre, todo dependerá de la tierra. Fué el buen hombre a hablar con sus tierras para que al plantar las semillas las hicieran crecer con fuerza y estas le contestaron: granjero, esto dependerá de las nubes si nos dan de beber. El granjero se digió a las nubes pidiéndoles que le dieran agua a sus tierras y estas le contestaron: si, regaremos tus campos si el mar nos deja su agua. El hombre amablemente fué a hablar con el mar y este le contestó: gentil campesino, yo le dejaré el agua a las nubes pero tendrás que hablar con el sol para que se la entregue. El hombre ya cansado llamó al sol y este le respondió:
Yo siempre estaré aquí, haré que tus plantas tengan agua y calor. Tendrán días grises y días brillantes, con mas frío o con mas calor, con mas agua o con menos agua, pero ten por seguro que tus campos volverán a tener todo el trigo que necesitas. Confía siempre en mi y nada te faltará.
P.d: La felicidad siempre está ahí.
martes, septiembre 19, 2006
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